El trabajo (no siempre) dignifica

{Banda Sonora: El Cuarteto de Nos – Pobre Papá}

Por ÀLEX OLLER

“Largo y tedioso”, suele responder a diario La Maja cuando le pregunto, al primer bocado de rancho, por su jornada laboral. Consumada profesional, entregada sin mácula a la causa pese a que ésta no coincida forzosamente con los objetivos que priorizan sus superiores, no por ello deja de reclamar su derecho a no trabajar, a quedarse en casa y disfrutar del Giro de Italia, como ocurre este domingo con la disputa de la segunda etapa, entre Nichelino y Novara.

Al igual que el del día anterior, los 179 kilómetros de recorrido se presentan mayormente llanos, aunque los ciclistas escalarán –es un decir– el teórico primer ascenso de la carrera a mitad de camino, cuando quien cruce primero la cima del Montechiaro d’Asti podrá luego pasearse con la maglia azzurra (de la montaña) por el vestíbulo del hotel. Yo, por mi parte, ya luzco la blanquiazul desde ayer, cuando mi Espanyol certificó el ascenso a Primera en Zaragoza, a tres jornadas del final de liga. No sorprendió que el entrenador, Vicente Moreno, apelara también al sudor de la frente de sus futbolistas como principal secreto del éxito periquito. “Mucho sufrimiento… hemos ascendido por el trabajo, no por tener el presupuesto más alto”, aclaró el de Massanassa a pie de campo. Ya saben lo que dicen: el trabajo dignifica, el trabajo es salud… aunque responda con sorna El Cuarteto de Nos que, en tal caso, “trabajen los enfermos”.

Proclamaba a su vez nuestro añorado Pepe Rubianes que “al que inventó el trabajo lo tenían que colgar de los huevos del techo y hacerle girar  como las aspas de un ventilador tropical”. La rajada la compartió en redes La Maja por el 1 de mayo, para que vean cómo se las gasta. El sueldo, en tanto, se lo gasta en libros con títulos tan sugerentes como Trabajo, una historia de cómo empleamos el tiempo, de James Suzman. Yo, después de esto, me pasa como a Woody Allen con Wagner: que me entran ganas de invadir Polonia; o cuanto menos de brindar por George Best y su cita más recordada: “Gasté mucho dinero en mujeres, alcohol y coches. El resto lo despilfarré”.

Son tres los italianos –Vincenzo Albanese, Filippo Tagliani y Umberto Marengo- que se escapan de buenas a primeras para cumplir con los tifosi que acuden en masa pese a la amenaza de lluvia. Mientras, en la retransmisión de Eurosport, Javier Ares pasa el rato glosando las virtudes de otro prematuro desaparecido, Marco Pantani, de quien destaca, entre otras, su prodigio de voz, “digna de doblador de cine”. ¿Pirata pluriempleado? No hubiera sido el primero. Te echamos de menos, campeón.

También rinde homenaje el pelotón al belga Wouter Weylandt con un minuto de silencio, cuando se cumplen diez años de su fallecimiento. Ya en carrera, con la vista puesta en los escapados, reina el buen humor y las charlas entre los ciclistas, las bromitas a cámara de Egan Bernal y cierto relajo, evidenciado con el sonrojante despiste de Elia Viviani y Fernando Gaviria, quienes se lanzan antes de tiempo en el primer sprint intermedio. Un poco de profesionalidad, señores…

Conforme se acerca el desenlace, cesa el cachondeo, que con las cosas del comer no se juega y hay una victoria y puntos de por medio. Alcanzados los fugados, los equipos se perfilan para un arreón en masa en que puedan soltar a sus velocistas. Afición y prensa esperan la primera aparición del carismático Peter Sagan, mientras Contador apuesta por Dylan Groenewegen y Ares advierte del próximo achique de la calzada y curva a la derecha. El final es frenético y tal el ardor guerrero, el afán estajanovista, que Sebastián Molano arrincona peligrosamente a Gaviria y el compañero lija la valla cosa buena, salvando apenas el pellejo y dejando vía libre a Tim Merlier, quien se impone por una bicicleta de margen sobre el segundo, Giacomo Nizzolo, y dedica su primer triunfo en una grande al compatriota Weylandt.

El susto ha sido considerable aunque, afortunadamente, sin consecuencias; tampoco en la general, donde sigue mandando Filippo Ganna, hoy ejerciendo por momentos de gregario. Dejémoslo pues en un simple y llano “gajes del oficio”. En cuanto a la etapa, la resume sin complejos Ares: “magnifica volata para cerrar una jornada larga y tediosa que ha tenido su momento culminante espectacular”. Tal cual, punto y final. Y así, sin más, cae el bolígrafo.

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