Caza mayor, premio menor

{Banda Sonora: Delafé y las Flores Azules – Cielo}

Por ÀLEX OLLER

“Todavía quedan flores por oler”, apuntó Javier Ares en Eurosport, durante la retransmisión de la decimoséptima etapa del Giro de Italia, el miércoles, en la que Dan Martin se encaramó a la empinada rampa de Sega di Ala y le siguió, a ritmo de heavy, Simon Yates, quien rebajó distancias con el líder, Egan Bernal, dando así un considerable vuelco a la carrera. Tras una jornada de transición el jueves, el viernes arranca con las mismas diferencias entre los aspirantes al triunfo final: el portador de la maglia rosa cuenta tres minutos y 23 segundos de ventaja sobre el británico, tercero, y 2’21’’ respecto al segundo, Damiano Caruso, favorito local.

Quedan tres días para llegar a Milán y 176 kilómetros para alcanzar en el primero de ellos la meta de Alpe di Mera, tras el recorte de 10 kilómetros por parte de la organización para esquivar el paso por Mottarone, escenario el pasado domingo de un trágico accidente de teleférico que se cobró 14 víctimas mortales. Los corredores, que ofrecerán las ganancias del la jornada a las familias afectadas, dedican un minuto de silencio a los fallecidos antes de montar e iniciar la ruta desde Abbiategrasso. Un gesto bello para contrarrestar el inmenso dolor de un oscuro suceso en un paraje idílico. Y el deporte, concretamente el de la bicicleta, también en su faceta amateur, con el simple consuelo físico y espiritual del pedaleo, ofreciéndose como cura a modo de viaje, de vía de escape hacia adelante.

De ciclismo, belleza y muerte trata también del documental Ciao Pirla, que protagonizó Oscar D’Aniello en 2013. El cantante de Facto Delafé, quien venía de perder a su padre durante la producción del disco De mí sin ti, se propuso llevar las cenizas del progenitor desde Barcelona a su pueblo natal de Desio, cerca de Milán. Lo hizo a golpe de pedal, acompañado por un equipo de producción, amigos y profesionales como Joaquín ‘Purito’ Rodríguez o Alejandro Valverde, con quienes aprovechó la ocasión para conversar y departir sobre la vida. Para oler las flores, como quien dice. La cinta, una oda al amor filial, baja el telón con un poético ofrecimiento del cantante al Lago Como, en cuyas plácidas aguas hunde su bici junto a los restos paternos, certificando, de ese singular modo, el final de tan espiritual odisea.

Aquella lírica imagen a orillas del lago me embruja desde entonces; también hoy cuando el pelotón rodea el Lago Maggiore, el segundo en extensión de Italia, aunque en el caso de nuestros vecinos mediterráneos, la cantidad es relativa: la competencia real es por la calidad de sus postales, y es encarnizada. Suele decir Jorge Valdano, cuando le preguntan sobre los orígenes del catenaccio, que ese fútbol tan afeado por algunos se creó para contrarrestar la inmensa belleza de Italia en lo relativo a las artes y el paisaje. No podemos decir lo mismo del Giro, pues la naturaleza se funde aquí con la misma competición y en ningún caso ésta puede considerarse antiestética. Las bajas de figuras como Mikel Landa, Remco Evenepoel o Alekasandr Vlasov no han restado brillo a la carrera, que mantiene intacto su interés con la reciente y creciente pujanza de Yates, quien ataca cuando se empina definitivamente la cuesta, una vez neutralizado Mark Christian, el último de los escapados.

La verdadera caza mayor del día es coto reservado a los últimos 10 kilómetros de ascensión, y el británico es el segundo en probar las fuerzas de Bernal a 6,4 del final. Unos 200 metros antes lo ha intentado Joao Almeida, otro que va de menos a más en la corsa y que no inquieta tanto al colombiano, escoltado por el fiel Daniel Martínez y midiendo los tiempos. Envalentonado, Yates se estira, tanto para coquetear con un posible asalto al liderato como para recortarle a Caruso, a quien espera disputar, por lo menos, el segundo cajón del podio. El italiano cuenta, a priori, con ventaja en la cronometrada final del domingo, y es por ello que el líder del BikeExchange fuerza la máquina, con vistas a rematar la faena el sábado, cuando pueda sacar a relucir sus dotes de escalador en la última, y muy exigente, etapa de montaña.

Yates se exhibe por ahora, y se le ve pletórico al coronar, por delante de Almeida, Bernal y Caruso, la cima de Alpe Di Mera. Le ha sacado 28 segundos al patrón –más seis de bonificación–y 32 al siciliano y ahora clasifica a dos minutos y 49 segundos del primero, y a 20’’ del segundo. “Ya queda menos. Desde la cima de mañana, en Alpe Motta, casi se ve Milán”, bromea Laura Meseguer en La Montonera. El premio gordo aún no se ha cobrado. Falta menos, pero resta camino y quedan rivales por honrar, amigos con quienes conversar, ausentes por recordar, estampas que admirar y no pocas flores por oler.

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