Prohibido ‘badar’

{Banda Sonora: Jean-Michel Jarre – Oxygene, Pt. 3}

Por ÀLEX OLLER

Del delta del Llobregat a lo alto de los Pirineos, la tercera etapa de la Volta cruza Catalunya y dibuja un país en miniatura en su vertiente más oriental, que nos permite repasar gran parte de su historia al paso de los ciclistas por puntos como Olesa de Montserrat, Manresa, Ripoll o Camprodon.

“No hay mejor observatorio que Perafita”, puntualizaría Ramón Besa, cuya mirada, no por subjetiva, deja de merecer máxima atención por parte de quienes, más allá de la documentada cría de canes y equinos, no conocemos aún los particulares encantos del Lluçanès. “Hay una vista muy buena. El sol y la sombra mezclan tan bien que la temperatura ambiente es la idónea. Se duerme estupendamente y el tiempo se detiene lo suficiente como para poder contemplar la vida, badar, como decimos aquí y en toda Cataluña”, escribe el periodista, hijo ilustre de un pueblo que exporta sus coques desde el Forn Franquesa a la Sagrada Familia.

Pero no permite distracción alguna la Volta, si el objetivo es finalizarla como dueño del maillot verde, que lleva ya tres inquilinos en tres jornadas. Tierra de guerrilleros, bandoleros y brujas, acostumbrados sus caminos al histórico movimiento de tropas, el Lluçanès escenifica este miércoles el ruido de sables del pelotón mientras perfila la primera batalla en la montaña, con los nevados picos pirenaicos en el horizonte. Una escapada inicial, con Thymen Arensman y Kiko Galván al frente, saca cinco minutos de ventaja al cruzar Sant Joan de les Abadesses y el primer monasterio femenino de Cataluña; pero, ya en Vilallonga de Ter, la carretera se empina y se vuelve rugosa, a modo de advertencia. Empieza lo serio. Los hombres de negro del Ineos aprietan, el margen con la punta se reduce y Marc Soler, supuesto jefe del Movistar, se cae mientras pastan en segundo plano unos rollizos potros, ajenos al ajetreo de la serpiente multicolor; en estas partes, suele ser blanca o verde, también meridional, de agua o vidriol.

A la cola sigue Chris Froome, en lucha consigo mismo, mientras Alejandro Valverde lidera una persecución, acompañado por Richard Carapaz, Dan Martin y Sepp Kuss, para arrebatarle la cabeza a Arensman. Por un momento se escapa El Bala, aunque pronto se le une Nairo Quintana, ni que sea para evidenciar la falta de sintonía entre ambos ex compañeros. Endurecida definitivamente la cuesta, a falta de 4,4 kilómetros para la cima, el grupo caza definitivamente al osado neerlandés. Entonces prueba Esteban Chaves, sin suerte, y apenas quedan Valverde, Kuss y Adam Yates. El murciano, valiente primero y calculador después, es el primero en ceder a 2,2 de la meta, y 400 metros después cae el estadounidense, dejando vía libre a Yates, que se impone con 13 segundos de colchón y estrena palmarés con el Ineos. El británico se acostará líder de la general al sacarle 50 segundos a Joao Almeida, que ha tirado de riñón para no caerse del podio virtual tras dormir de verde con su tercer puesto en la contrarreloj de Banyoles. Richie Porte, también del Ineos, es segundo a 45 segundos, mientras que Geraint Thomas clasifica cuarto a 53 y Valverde, sexto a 1m03.

La llegada a Vallter 2000 ha sido dura. Atrás quedan 203 kilómetros recorridos y una panorámica digna de admiración hasta el punto de partida desde Canal Olímpic, sede del piragüismo de Barcelona’92. Cobi, La Moreneta, el Monastir de Santa María, La Seu, El Pont Nou de Camprodon y sus galletas. Hora de merendar. Y ahora sí, badar.

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