Soria no es una curva

{Banda Sonora: Viento (Déjame ir contigo) – Extrechinato y Tú}

Por ALEX OLLER

BARCELONA, España – Tercer día de la Vuelta, con etapa entre Lodosa y Laguna Negra pasando por Soria, y segundo y último del Retro Festival de Vox en el Congreso. Empiezo la mañana con mi propio show pirotécnico en la cocina –no olviden nunca acoplar el filtro en una cafetera italiana– que altera el desayuno, avecina una jornada convulsa y me empuja a despejar ideas con un brumoso paseo por las vecinas laderas de Montjuic.

Otras veces escenario de la ronda española, la apodada Montaña Olímpica alberga hoy algún que otro ciclista amateur y paseantes de diverso pelaje, apurando esas preciadas dosis de libertad que siguen amenazando otro posible confinamiento.

“¡Vamos, Bala!”, escucho en un repecho. Y no, no es en esta ocasión un aliento a Alejandro Valverde, sino el reclamo de una señora a su perrito, rezagado en la contemplación del frondoso entorno.

Proclive a imaginar mensajes ocultos de los detalles más insignificantes, me pregunto si no será un buen augurio para el murciano, que ya ganó en Soria en 2004 y, cuentan durante la retransmisión televisiva, anoche fue padre por quinta vez. Los astros parecen unirse, ¿o no?

Domina el verde en Montjuic, y el escaso cemento a la vista exhibe no pocos y coloridos graffitis. Se repiten por la cara norte los alusivos al Newell’s Old Boys, el popular club argentino de Rosario de fervorosa hinchada, entre los que se cuenta Leo Messi.

Pienso en los sufridos ciclistas, de los contados murales que se les dedican en comparación y de cómo apenas pueden percibir sus nombres pintados sobre el asfalto durante la esforzada carrera, cuando les falta el aire en pleno golpe de riñón y el sudor de la frente les nubla la vista y las ideas.

Y entonces se me empañan otra vez las gafas. Maldita mascarilla.

Ya en casa, delante del televisor, me entero de que Thibaut Pinot, ese que hace un mes L’Equipe daba otra vez como candidato al Tour en su portada, no tomará la salida al sufrir molestias de espalda; y me pregunto, nuevamente y con el debido respeto, qué habrá hecho este ciclista ya evidentemente gafado –aparte de nacer en Francia, claro– para merecer tal consideración por parte del prestigioso rotativo.

Pasa el pelotón por Soria y me viene a la memoria la despectiva frase de un amigo culé hace ya 24 años. “Soria es una curva”, soltó el muy cretino, antes de que el Numancia –entonces en Segunda B– le diera un susto de aúpa al Barcelona en cuartos de final de la Copa del Rey. Aquel Dream Team corrigió el 2-2 de la ida en los Pajaritos con un 3-1 en el Camp Nou, pero inmortalizó la gesta del modesto equipo numantino, que venía de eliminar a Real Sociedad y Sporting de Gijón.

“Pues no tan curva”, contesto virtualmente ahora, contemplando la Catedral de San Pedro y pensando a la vez que las curvas las carga el diablo, y más en jornadas lluviosas de asfalto traicionero, como las que acompañan esta tercera etapa.

Con Pinot fuera de combate y Chris Froome ya en plan entrenamiento, los favoritos se limitan a Esteban Chaves, Enric Mas, Richard Carapaz, Dan Martin y el maillot rojo, Primoz Roglic.

A medio kilómetro del final, aguantan todos en un grupo de escapada que irrumpe entre la niebla como jinetes en plano frontal de western y donde arrancan primero Aleksandr Vlasov y Sepp Kuss pero se impone finalmente Martin, con Roglic pegado a la rueda, nuevamente segundo y capaz de añadir un mordisquito más de ventaja a su liderato.

No ha podido ser finalmente para El Bala, que cede 55 segundos y supera los dos minutos de margen en la general.

Y repesco entonces la que, sin duda, es la frase del día, tan válida para cruzar una meta como dar un (supuesto) portazo o cerrar una crónica:

“Hasta aquí hemos llegado”.

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