‘Avui’ no tocaba, Bala

{Banda Sonora: No More Lockdown – Van Morrison}

Por ALEX OLLER

BARCELONA, España – Es martes y vuelve la Vuelta, valga la redundancia. No así el Giro, que plegó velas el domingo y me dejó con ganas de empezar a leer de una vez Indro al Giro, las crónicas del añorado Indro Montanelli de sus viajes por la Italia de Fausto Coppi y Gino Bartali, entre 1947 y 1948. El rosado ejemplar lo adquirí en 2015 en Milán cuando algunos incautos aún me pagaban por cubrir eventos deportivos, y desde entonces permanece, reclamando atención, en la biblioteca de casa. Piano, piano…

Al arrebato de melancolía literaria no le sigue su versión gastronómica, así que abro la nevera, reservo los medaglioni de albahaca y piñones para otra ocasión y me decanto por un apetitoso trinxat de la Cerdanya. Quizás el tradicional plato catalán –una simple y deliciosa receta de col, patata y panceta surgida de la manida ‘cocina de aprovechamiento’– tampoco case demasiado con la séptima etapa en territorio vasco; pero su etimología –“trinchado” en castellano– seguramente se ajuste mejor al estado físico de los ciclistas al finalizar el recorrido, que tras la jornada de descanso se presenta proclive a la indigestión, con dos ascensos a un mismo puerto de primera categoría: el de Orduña, a 900 metros de altitud.

El mensaje del día en el chat de amigos se lo lleva esta vez Pepe El Ruso con un vídeo del típico ‘globero’ refunfuñetas con el que muchos solemos identificarnos. Ahora solo falta que aparezca el protagonista en plena rampa de 14% de inclinación, esa en que Alejandro Valverde se lanza a por el triunfo en persecución de Michael Woods.

Me había propuesto no hablar hoy de El Bala, tras tanto empeño en buscar señales bajo las piedras sin dar en la diana. Pero Jaime avisa bien pronto de que el murciano protagoniza una primera escapada junto con un numeroso grupo de corredores, noticia que me pilla con el trinxat a media cocción y ganas de protestar en voz alta con otro clásico fogonazo catalán: aquel “avui no toca” que soltó hace años nuestro (no tan) Molt Honorable, Jordi Pujol.

Pero ni el líder, Richard Carapaz, ni Hugh Carthy, ni Dan Martin, ni Primoz Roglic parecen interesados en seguir la rueda de Valverde, Omar Fraile, Nans Peters o Guillaume Martin, quienes alcanzan finalmente a Woods, provocando cierta expectación en el chat y nuevos halagos desde la comodidad del sofá.

“¡Qué elegante corre El Bala!”, exclama La Maja.

Para magnificencia, la del Salto de Nervión, origen del río que desemboca en Bilbao y escenifica otra estupenda etapa de esta Vuelta, salida de Vitoria justo el día en que nos enteramos del regreso al panorama ciclista del KAS, la marca de la popular bebida refrescante que nació precisamente en la capital alavesa, patrocinó durante años uno de los equipos más recordados del ámbito nacional y recupera ahora vínculos con su adhesión a la carrera.

Tras salir como un tiro, parece que Woods cae víctima del efecto gaseosa y se limita a acompañar al resto camino de la meta. Crece la indignación por la renuncia a dar relevos del canadiense, ex jugador de hockey hielo que no acepta –por los menos en esta aventura– los añejos códigos del ciclismo.

Todos tiran, menos él. Hasta que falta aproximadamente un kilómetro para llegar a Vilanueva de Valdegovia y da, entonces sí, toda una demostración de aceleración, propia de un patinador de velocidad. Intenta seguirle, pero no puede, Fraile, que completará el podio junto a Valverde, visiblemente contrariado con la actitud del vencedor.

“Cuando eres el más vigilado, siempre es muchísimo más difícil”, explica a Televisión Española el lugarteniente del Movistar, que sin embargo no pierde el optimismo de cara a lo que queda. “Oportunidades muchísimas y descanso, ni un día”, zanja.

Trinchado o no, El Bala sigue apuntando a una victoria de etapa.

Avui, simplemente, no tocaba.

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