Cubana Yaimé Pérez se quitó la espina con lanzamiento oro en Lima

[Este artículo fue editado y publicado en agosto de 2019 por AGENCE FRANCE-PRESSE]

Por ALEX OLLER

LIMA, Perú (AFP) – Venía en dura pugna con su compatriota Denia Caballero desde hacía años, pero Yaimé  Pérez siempre acababa sucumbiendo a alguna que otra fatalidad. En los Juegos Panamericanos de Toronto-2015, mientras su compatriota se bañaba en oro, la oriunda de Santiago, un año menor, la miraba por debajo del hombro desde el segundo escalón del podio.

Y así, pese al parejo potencial entre ambas discobolas cubanas, solían acabar los grandes escenarios del programa internacional: Caballero, campeona mundial y medallista olímpica, respondía a la presión en las grandes citas, mientras que su compatriota y gran rival, aún dominando en ocasiones la temporada, no acabada de superar la magnitud del momento.

Hasta el martes en Lima.

Recién coronada en la final del lanzamiento de disco en los Juegos Panamericanos, Pérez se encontró de repente en lo alto del cajón, pero es que además miró a derecha e izquierda y no encontró a Caballero.

Solo las Brasileñas Andressa Oliveira y Fernanda Borges, con lanzamientos de 65,98 y 66,23 metros, respectivamente, se acercaron al nuevo récord panamericano de 66,58 registrado sobre la bocina y con máxima exigencia por Pérez, mientras que su compatriota acabó cuarta y sin presea, a escaso mes y medio de que se celebre el Mundial de atletismo en Doha.

“Esta medalla de oro significa mucho. Es algo que he estado buscando hace rato. A la hora de la verdad no podía lograr un buen resultado por la parte psicológica, pero ahora estuve concentrada para alcanzar está medalla de oro. No pensé en el récord, solo quería ganar”, se sinceró Pérez, quien venía de firmar su mejor marca personal el 16 de julio en Sotteville, Francia, cuando registró un lanzamiento de 69,39 en la Liga de Diamante, la mejor del año.

Pero los Panamericanos, como el Mundial o los Olímpicos, seguían siendo una asignatura pendiente para quien, hasta su reciente coronación, fue principal escolta de Caballero.

La caribeña de 28 años, que se inició en su modalidad a los 12 tras practicar pruebas combinadas y constatar que reunía las mejores condiciones para el lanzamiento de disco, siempre fue en franca progresión desde que registrara el 30mo lugar en los Juegos Olímpicos de Londres-2012: finalizó 11ra un año después en el Mundial de Moscó-2013, y fue plata en los Panamericanos de Toronto-2015 por detrás de Caballero.

Sintiendo que llegaba su momento, Pérez esperaba reivindicarse al fin en el Mundial de Pekín pocas semanas después pero, presa de los nervios, la entonces aspirante al trono acabó fuera del podio tras una dramática última tanda que alzó nuevamente a lo alto del cajón a su compañera.

Frustración, lágrimas y rabia desprendió entonces tras la competencia, consciente de la oportunidad perdida y la larga espera que le quedaba hasta una nueva chance en los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro-2016.

“Del mundial no quiero ni hablar”, avisó nada más pisar Brasil, con las pulsaciones altas ante el inminente duelo con Caballero. “Es una espina que tengo clavada todavía. Pero me he preparado bastante bien y llego concentrada”, aseguró entonces Pérez, quien no se esforzó en esconder la fría relación entre ambas y acabó nuevamente frustrada: tras ser la mejor en la clasificación, se despidió con tres lanzamientos para el olvido en la final.

Londres-2017, cuando finalizó por primera vez mejor que Caballero, aunque solo cuarta y fuera de podio, quizás fuera un punto de inflexión, pero Pérez no se quitó la espina hasta dos años después en Lima.

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