Uruguay Nomá

{Banda sonora: Cielo de un solo color – No Te Va Gustar}

Por ALEX OLLER

¡Uruguay Nomá!

La arenga se grita en la Plaza Independencia de Montevideo, donde una pantalla retransmite los partidos de Uruguay; también de calle a calle entre vecinos que se cruzan, y se lee en carteles publicitarios o pancartas improvisadas… pero más que nada se siente con creciente intensidad, conforme avanza la hora del partido de cuartos de final del Mundial de Rusia contra Francia.

Desayunamos fuerte, no sea que nos vayamos a prórroga  y penales sin gasolina, y agarramos sitio en primera fila frente al televisor, los ojos clavados en las imágenes de la llegada al estadio y calentamiento.

Llega entonces el primer golpe: Edinson Cavani, el héroe de los dos goles a Portugal en octavos, no juega. El Matador, confirman los locutores, no se recuperó a tiempo de su lesión muscular y no figura ni de suplente.

No importa. Tenemos al otro asesino (deportivo), Luis Pistolero Suárez, en el once junto al sustituto Christian Stuani, el de los 21 goles con el modesto Girona esta temporada.

¡Uruguay Nomá!

Parece que hay mayoría celeste en las gradas cuando suena el himno no oficial de Uruguay: ese Cielo de un solo color de los No Te Va Gustar, que la fanaticada celeste adoptó como propio desde el Mundial de Sudáfrica. Lo cantan a todo pulmón, con esa característica sacudida de antebrazo perpendicular al suelo (como tirando confeti a lo burro), mientras los chicos de Oscar Washington Tabárez se ejercitan sobre el césped.

Ya marcamos el primer gol sin saltar a la cancha con la espontanea interpretación, muy bien valorada por los analistas televisivos. “No se cantó solo con el corazón. Se entonó mucho mejor que en octavos”, opinan. Ojalá se traslade eso mismo al césped.

¡Uruguay Nomá!

Un seguidor sostiene una careta gigante de Cavani, mientras las cámaras apuntan al tenso rostro de Stuani, llamado urgentemente a filas para asumir el rol de su vida en un Mundial.

Aparecen entonces las tres oficinistas de siempre, que ocupan sus tres asientos de siempre, en el mismo orden de siempre (si por siempre entendemos las cuatro anteriores victorias de Uruguay)… aunque no piden lo de siempre.

Nchts…

Pero da igual.

¡Uruguay Nomá!

Suena el Seven Nation Army de los White Stripes por la megafonía del estadio de Nizhni Novgorod, nombre a fácilmente adaptable a cualquier ciudadela del Señor de los Anillos. Se augura una batalla de cine.

Se interpreta el himno –ahora sí– oficial de Uruguay, ese ¡Tiranos temblad!, que acaba en arenga del capitán Diego Godín a sus compañeros. Gol y medio de ventaja.

¡Uruguay Nomá!

Toca el turno de La Marseillaise, como ya explicamos el himno por excelencia, tal como reconocen los propios comentaristas. “Maravilloso”, coinciden. Realmente, vale por gol y medio, o sea que empezamos con igualdad en el marcador.

¡Uruguay Nomá!

Comienza el partido. Los de Tabárez arrancan ordenados y pisan con cierta asiduidad, aunque escasa precisión, el área de una Francia tímida, como tomándole la medida a los cuartos. Suárez presiona a Benjamin Pavard –el del golazo a Argentina– obviando directamente la pelota, acción que acaba con el galo retorciéndose de dolor en la banda. “Eso fue todo choque”, escuchamos.

¡Uruguay Nomá!

Primeros destellos del veloz Kylian Mbappé, que deja atrás a Diego Laxalt y centra un balón que no alcanzan ni el arquero Fernando Muslera  –más a continuación– ni ningún compañero bleu.

“Laxalt no puede con Mbappé, pero tampoco Francia puede con Mbappé”, sentencia el analista. Humor fino, el charrúa.

¡Uruguay Nomá!

Minuto 40. Cae el 1-0 en favor de los franceses, y del modo menos sospechado: a balón parado, con cabezazo de Raphael Varane adelantándose a Stuani, quien parece incluso marcar en contra.

“Con 1-0 Uruguay se va a exponer, pero para eso está la Copa del Mundo”, nos informan. Tomamos nota.

¡Uruguay Nomá!

Intermedio. Tarta celeste, cortesía de la casa.

¡Uru (ñam)… guay (ñam)… Nomá!

Empieza el segundo tiempo. Antoine Griezmann, el crack de Francia de simpatías charrúas, presiona a Muslera y casi le roba la pelota al portero, que intenta, sin demasiado éxito, simular confianza tras el error de bulto.

Glups.

Minuto 61. Griezmann suelta un tibio zapatazo desde fuera del área, Muslera interpreta mal la trayectoria del balón, posiciona peor el cuerpo y dobla las manos de tal forma que este acaba cayendo mansamente en el arco. Todo lo que no debe hacer un portero, en tres pasos, y el goleador que no celebra ante el ensordecedor silencio charrúa.

Uruguay Nomá…

El tramo final es un quiero y no puedo de los chicos de Tabárez, que buscan pero no encuentran el gol del honor que finalmente se apuntará la hinchada, una vez asimilado el mazazo, con el improvisado cántico del tema de No Te Va Gustar, nombre que resume el sentimiento colectivo.

Qué saben, qué saben ellos

Que no le pueden cantar

Hay algo que sigue vivo

Nos renueva la ilusión

Y en el último suspiro…

Ay celeste, regaláme un sol…

Venga, todo juntos:

¡Uruguay Nomá!

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