España, adiós sin amargura

[Esta columna fue editada y publicada en junio de 2014 por IMPREMEDIA]

Por ALEX OLLER

BARCELONA, España –  El pasado jueves, resaca de que España cayera 2-0 con Chile y fuera matemáticamente eliminada del Mundial, la portada de un diario deportivo nacional exhibía la imagen cenital de Andrés Iniesta, de espaldas al objetivo, titulada amargamente THE END.

Ese “final” se adelantó al último choque del vigente campeón del mundo en el torneo, que los chicos de Vicente Del Bosque resolvieron el lunes con su única victoria, 3-0 frente a la débil Australia, dando carpetazo a una gloriosa etapa futbolística.

David Villa se despidió con un bello gol y enfado por el cambio a los 56 minutos, ansioso por añadir a su total de 59 tantos como máximo anotador de “La Roja”; y Pepe Reina, premiado con el debut en su tercer llamado, mantuvo invicto el arco que nadie sabe si volverá a defender algún día Iker Casillas.

Falta ver si lo de España, un batacazo en toda regla, viene a ser efectivamente un adiós o un hasta luego de los integrantes de una generación dorada, a los que solo queda aplaudir por su legado.

¿Se acuerdan del gol ganador de Fernando Torres en la final de la Eurocopa 2008? ¿El de Iniesta en Sudáfrica 2010? ¿La paliza a Italia dos años después en Kiev?

Pocos destellos de aquel gran fútbol se percibieron en el actual certamen, que se le hizo largo a más no poder a España, tirada del trono a las primeras de cambio pero torturada deportivamente hasta el desenlace. Incapaz de reconocerse incluso en la zamarra: hasta tres uniformes lució, ninguno de ellos el clásico.

El Rey cayó, finalmente.

Clamemos pues, sin amargura: ¡Viva el Rey!

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