Casillas, Navas, Bravo y Moyá, a un paso del foco

[Este artículo fue editado y publicado en agosto de 2014 por THE ASSOCIATED PRESS]

Por ALEX OLLER

BARCELONA, España (AP) – Un reciente documental, de título “A 20 pasos de la fama”, relata el largo recorrido que deben transitar, literal y metafóricamente, las coristas para acompañar junto al escenario a las superestrellas del rock. Sin su participación, el mensaje final llegaría con menos empaque; pero generalmente el público olvida pronto la presencia de estas talentosas secundarias, centrado como está en su adoración del artista principal.

Algo similar ocurre con los arqueros del fútbol moderno. Sí antiguamente el boca a boca servía para mitificar las actuaciones de los porteros, la actual propensión de imágenes televisivas posibilita que sus mejores atajadas se admiren instantáneamente alrededor del mundo; pero sus gestas perduran menos que bajo relato oral. Sobre todo cuando, a muchos pasos de distancia, astros como Lionel Messi o Cristiano Ronaldo se retan a romper redes sin límite aparente.

La fama es dura de obtener para hombres como Iker Casillas y el costarricense Keylor Navas, quienes disputan la titularidad en el arco del poderoso Real Madrid. También para el chileno Claudio Bravo, quien inició el domingo en el once del Barcelona pero deberá competir con Marc-Andre ter Stegen en cuanto el alemán se recupere de su lesión. Lo mismo para Miguel Moyá y Jan Oblak, los guardametas que el Atlético de Madrid, actual campeón de la liga española, fichó para suplir al emigrado Thibaut Courtois.

Con la salida de Víctor Valdés del Barsa tras la pasada campaña, se da la circunstancia de que los tres grandes candidatos al título presentan más incógnitas que certezas en su última línea de defensa. Esa sobre la cual se sitúan los arqueros, siempre a un paso del foco mediático: si es certero, la gloría acostumbra a ser efímera. Si es en falso, el “casting” se reabre.

Moyá destacó hace seis años en Mallorca, pero sufrió una inoportuna lesión y se topó con renovada competencia tras fichar por el Valencia. Obligado a probarse de nuevo en el Getafe antes de incorporarse al Atlético, debutó en liga el lunes con buena nota, salvando un empate sin goles con el Rayo Vallecano, gracias a una excelente atajada.

Fuera de plano permaneció Oblak, adquirido del Benfica para suplir a Courtois, vigente trofeo Zamora al arquero menos goleado, hoy titular del Chelsea.

Como Madrid y Barcelona, el actual campeón mantiene abierto el debate en el arco. Y la participación de los “coristas” se antoja nuevamente clave en el devenir del campeonato. Tanto o más que los goles que puedan aportar Messi o Cristiano.

Fue Courtois quien sostuvo al Atlético durante grandes tramos del curso pasado. Y el técnico argentino Diego Simeone aún recuerda como una gran actuación de Navas, entonces con el Levante, impidió el triunfo rojiblanco por la 36ta fecha. Al final el “Cholo” celebró el título, pero se apuntó también el nombre del costarricense como posible relevo del belga.

La operación no llegó a materializarse en parte porque el Madrid también andaba a la búsqueda de portero tras un año convulso en que Casillas alternó titularidad en Liga de Campeones con suplencia en el torneo doméstico, donde jugó Diego López por decisión de Carlo Ancelotti.

La conquista de la Champions no reforzó al internacional, en aparente crisis de confianza desde que el anterior timonel, José Mourinho, le relegara al banquillo en 2012. El respetado arquero falló en la final europea y cuajó un pésimo Mundial con España, mientras Navas brillaba con Costa Rica, registrando un 91% de acierto antes remates rivales.

La inquietud era máxima para saber si sería el “tico” de 27 años quien finalmente desbancara a Casillas, de 33; y Ancelotti alargó el suspense hasta el debut liguero del lunes contra el Córdoba, cuando se decantó por  el madrileño.

Tras ganar 2-0, queda por ver si el técnico italiano le mantiene también en la Champions; aunque el sistema de alternancia de torneos no convenza a Paco Buyo, ex guardameta madridista entre 1986 y 1997, y buen conocedor del peso que supone defender el arco del Santiago Bernabéu. “El titular debe jugar las competiciones más importantes, pero el suplente necesita entrar de vez en cuando para mantener la forma y la ilusión”, opina Buyo, quien considera que “Iker parte con ventaja porque ya le conocen, pero habrá ocasiones para todos”.

Luis Enrique, actual entrenador del Barsa, ya dio una vuelta de tuerca a esa máxima cuando entrenó al filial azulgrana hace años y optó por rotar titulares cada siete partidos. “Hay tópicos del fútbol que no me creo, y estoy encantado de contar con tres porterazos, incluido (el canterano) Jordi Masip”, explicó al ser inquirido sobre quien se adueñaría del puesto esta temporada.

Uno de los grandes retos de Bravo será adaptarse al peculiar estilo del Barsa, donde los arqueros acostumbran a intervenir en situaciones de máximo riesgo, como la escapada de un rival el domingo que provocó la expulsión del argentino Javier Mascherano.

“Si no hace falta, tenemos atrás a un portero… y bueno”, recordó luego Luis Enrique, al que secundó en su apoyo el defensor Marc Bartra. “Nos sentimos muy seguros con Bravo porque es del estilo de Valdés: juega muy bien con los pies, en el uno contra uno, manda con autoridad y tiene muchísima experiencia”, comentó el canterano.

Atada su primera victoria con el arco invicto, Bravo desgranó el martes las peculiaridades que separan su nuevo equipo de la Real Sociedad, donde jugó previamente. “El escenario, el tema mediático y el juego de posición es diferente. Tienes que estar muy concentrado porque pasas muchos minutos sin intervenir, pero con Chile también jugamos con la defensa muy adelantada. Por la cabeza de un arquero pasan miles de cosas”, dijo recordando su primer sobresalto: no ante la pelota, sino un gato negro surgido de la grada.

El saque largo del chileno también es avalado por Juan Miguel Sanromán, aunque el ex entrenador de porteros del Getafe prefiera el de Moyá, a quien tuteló durante tres campañas. “Bravo tiene más potencia, pero Miguel es el número uno en precisión, con gran lectura del juego, colocación y un sexto sentido. Con 29 años llega a la edad perfecta al Atlético. Su único punto débil es el juego aéreo”, analiza el preparador, quien también elogia las cualidades de Navas pero subraya que “deberá luchar contra una leyenda en Madrid”.

Acostumbrado a ese intenso foco en su etapa “merengue”, Buyo elogia la “fantástica agilidad, grandes reflejos y juego de pies” del costarricense, al que compara “por estilo, a Valdés. El Madrid se ha fijado en él para ser la competencia de Iker y pensando en el futuro. Ha demostrado ser de total garantía y está acostumbrado a la presión”, valora el ex cancerbero antes de despedirse con un consejo: “Que sea él mismo, tenga paciencia y disfrute. Lo peor es la ansiedad”.

Una recomendación a todas luces válida para el resto de arqueros; así como aquellos artistas acostumbrados a sobrevivir a varios pasos de la fama.

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