Moreno crece y otea horizonte lejos del nido “periquito”

[Este artículo fue editado y publicado en junio de 2013 por THE ASSOCIATED PRESS]

Por ALEX OLLER

BARCELONA, España (AP) – Casi dos años después de su arribo al Espanyol, Héctor Moreno sigue siendo el último integrante del plantel en abandonar el centro de entrenamiento del club blanquiazul. Lo hace tras atender numerosas peticiones de autógrafos y en lujoso auto todoterreno color blanco, probablemente con rumbo a su domicilio en cercana localidad costera. Pero la pregunta latente entre la mayoría de presentes radica sobre la naturaleza de su próximo destino deportivo.

¿Volverán el todoterreno blanco y Moreno a pisar la Ciudad Deportiva “periquita”?

Aunque ni el futbolista ni los dirigentes de la entidad se pronuncien con claridad al respecto, el sentimiento imperante es negativo, pues el central mexicano está a punto de completar su segunda campaña a notable nivel en la liga española, con la consiguiente revalorización de su caché, y otea horizontes de supuesta mayor enjundia para seguir progresando en su carrera.

Completados 65 partidos con el Espanyol desde su llegada en junio de 2011, Moreno es consciente de que quizás no vuelva a vestir la camiseta blanquiazul. Su retraso a la salida del entrenamiento del viernes obedece a unas dolencias en el aductor que, finalmente, le evitaran formar en el once del domingo en el clásico contra el Barcelona. Y el lunes el central debe viajar a Houston para incorporarse a la selección mexicana, con lo que se perdería también la última fecha de liga contra el Celta de Vigo.

Fijo en el combinado tricolor de José Manuel “Chepo” De La Torre de cara a las eliminatorias por el Mundial de Brasil 2014 y la Copa Confederaciones a disputar en junio, Moreno goza de notable cartel en Europa, donde empezó a destacar en el AZ Alkmaar holandés en 2008, procedente de los Pumas de la Unam.

Igualmente intocable en las alineaciones del argentino Mauricio Pochettino en la campaña de su estreno en Barcelona, siguió en la misma línea en su segunda temporada, marcada por el reencuentro con un estimado compatriota: el técnico Javier Aguirre.

El ex seleccionador, quien fichó en noviembre con el Espanyol en situación crítica de colista, conocía bien a Moreno tras incluirlo en la relación que disputó el Mundial 2010 de Suráfrica, y se apoyó nuevamente en el sinaloense para apuntalar una defensa que lideró el resurgir de los “periquitos”, hoy matemáticamente salvados del descenso e incluso con remotas posibilidades de clasificar a competiciones europeas.

“Es una lástima que no pueda jugar, porque es un perfil zurdo que nos da buena salida de balón. Estamos contrariados. El quería estar e hizo todo lo posible, pero tuvo sensaciones extrañas y no pudo ser”, lamentó el sábado Aguirre sobre su omisión del derbi, al tiempo que destacaba la evolución que constató en su pupilo respecto a su anterior etapa. “Cuando llegué acá, me encontré a un Héctor más maduro, más protagonista, más delgado y más atleta. Y lo digo sin ironía. Ha trabajado mucho y creo que está en el mejor momento de su carrera”.

Pero el éxito de Moreno conlleva también un aumentado riesgo de marcha del futbolista al término de la temporada. El rival ciudadano del Barsa, con joven y moderno estadio aún pendiente de pago, hace años que vive una delicada situación financiera, agravada por la actual crisis económica que azota España.

La política de cantera de la entidad barcelonesa se fundamenta tanto en la prolija salida de futbolistas de su territorio como en la necesidad de imponer una cierta austeridad en la confección del plantel. Y esta norma solo se rompe en casos como los de Moreno, en su día fichaje joven y con proyección, inevitablemente destinado a la reventa y la plusvalía para alimentar la maltrecha tesorería.

Dos temporadas invertidas acostumbran a ser suficientes, como lo fueron anteriormente para el goleador argentino Daniel Osvaldo, vendido a la Roma, o su compatriota Nicolás Pareja, hoy del Spartak de Moscú.

Sus compañeros de zaga, que también vieron partir a canteranos como Víctor Ruiz (Valencia), conocen bien la canción; aunque, como en el caso del también argentino Juan Forlin, les puedan los buenos deseos.

“Es un privilegio tenerlo con nosotros y ojalá se quede. Como futbolista es un espectáculo. Me da gusto jugar con él porque es un jugador de nivel mundial y lo demuestra cada vez que es citado por su selección. Me cayó bien de entrada: es muy buena persona, sincero y trabajador. Muy profesional, y eso se contagia al grupo. Es uno de los líderes del vestuario, sin duda”, explica el ex zaguero de Boca Juniors, hoy miembro del grupo de capitanes del Espanyol.

El veterano lateral izquierdo Joan Capdevila, internacional por España en 60 ocasiones, las ha visto de todos los colores en 15 años de carrera y valora la aportación del mexicano en el reflote del equipo. “Héctor ha sido fundamental dentro y fuera de la cancha. Jugando a su lado, nos hemos entendido a la perfección. Es un jugadorazo, joven pero con la experiencia de un Mundial y tiene un futuro enorme, con muchos equipos interesados en él porque es un jugador para estar en un club grande”, opina uno de los grandes bromistas del vestuario, quien define al central como “un tipo muy alegre y positivo, que nunca pone mala cara, ni cuando las cosas van mal, y eso es importante”.

Pese a que desde el club se esfuerzan en negar haber ofertado a Moreno, remarcando su condición de futbolista fundamental, la economía manda, y la entidad ya debió contratar una póliza en su día para hacer frente a su compra. Pese a que el valor de la cláusula de rescisión de contrato es de 20 millones de euros hasta 2015, la entidad estaría abierta a negociar en caso de recibir una puja importante.

La sospecha de un precontrato que pudiera incluso oficiar de aval financiero no deja, sin embargo, de sobrevolar el nido “periquito”. Moreno, quien desligó recientemente su futuro a la posible continuidad de Aguirre, ha crecido, y podría volar pronto en busca de nuevos horizontes, por mucho que se resista a la idea el canterano Raúl Rodríguez.

“Me consta que está muy gusto en Barcelona. Se siente muy bien tratado y está rindiendo a gran nivel. Si depende de él, creo que quiere seguir”, aventura, aunque abriendo la puerta a una posible despedida. “Estoy muy agradecido de haber compartido equipo con él. Es un excepcional compañero de vestuario y, dentro del campo, tiene una solvencia espectacular. Cada vez es más regular, saca mejor el balón, defensivamente es más difícil de superar y da la sensación que aún tiene un gran margen de mejora. He aprendido mucho de él, porque también me ha exigido mucho para ser titular. Ojalá se quede muchos años con nosotros”.

El anhelo de Rodríguez choca, sin embargo, con su definición de Moreno en dos palabras.

“In crescendo”, elige, aludiendo a su constante crecimiento y, probablemente, sin reparar en la connotación de inevitable despegue.

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