Duque, pura vida y primer lugar en la final de gran altura

[Este artículo fue editado y publicado en julio de 2013 por THE ASSOCIATED PRESS]

Por ALEX OLLER

BARCELONA, España (AP) – Orlando Duque le sonríe a la vida y la vida le devuelve mueca feliz. Y bajo esa buena vibra el experimentado clavadista colombiano se clasificó primero en las dos primeras rondas de la final de saltos de gran altura, el lunes, en el mundial de natación.

Hace falta técnica, trabajo físico y mental, valor y, sobre todo, ganas para tirarse en picado desde 27 metros de distancia vertical hacia el mar; pero de ello ha hecho vida Duque, auténtica leyenda de la modalidad, que debuta como competencia mundialista.

Pura vida, como dicen en Costa Rica, destila el veterano de 38 años, alto, apuesto, de melena cuidadosamente recogida y siempre atento a la fanaticada cafetera que, en esta ocasión, también se presenta ruidosa a las gradas del puerto de Barcelona.

No salieron decepcionados los seguidores colombianos, después de que Duque puntuara en 100.40 y 110.70 sus dos clavados. El mejor salto de la tarde lo marcó el ruso Artem Silchenko con su segundo, que le significó una valoración de 120.95, y le impulsó al segundo lugar con 215.95 puntos totales; y el mexicano Jonathan Paredes también demostró su potencial, copando el tercer lugar con 213.30 unidades.

Pero Duque, nueve veces campeón del mundo en el circuito profesional, dio un golpe de autoridad en la mesa con su puntuación de 217.10, dejando al actual número uno del ránking, el británico Gary Hunt, en cuarta posición, y se perfila como favorito para subirse a lo alto del podio al final del miércoles, cuando se completen las tres rondas restantes.

“Las condiciones han sido muy buenas, la plataforma sólida y la visibilidad excelente. Me encontré mejor que en los días de entrenamiento previos. Quería tener un buen inicio en la competición para afrontar lo que queda más relajado. Estar en el número uno requiere una gran dosis de concentración y el miércoles será un partido completamente nuevo”, analizó el líder.

El oriundo de Cali es, sin lugar a dudas, la mayor esperanza a medalla de Colombia en el Mundial y, sino también el atleta más feliz de los cerca de 2,200 inscritos en Barcelona, debe andar por el “top 10”.

“Es un sueño estar aquí y un reconocimiento para nosotros, que somos deportistas de alto nivel. Ganar una medalla de oro sería increíble. Pero ganar la primera, además, haría que uno siempre fuera recordado. Sería todo un honor”, expresó el clavadista, enamorado de su deporte y entusiasta de la filosofía del Carpe Diem. “Los saltos son lo más importante en mi vida y disfruto al máximo cada uno de ellos”.

Hay un vuelo, sin embargo, de ingrato recuerdo para Duque, quien sufrió un grave accidente hace dos años, saltando en paracaídas y rompiéndose la tibia el peroné. Pero ni la traumática lesión le quitó el positivismo al mundialista quien,  aún cojo y convaleciente, se afanó un día en darle un toque motivacional a su colega Paredes.

“Yo crecí viendo sus vídeos y pasó de ídolo a casi hermano. Estábamos en Boston, yo como invitado de Red Bull (patrocinador del circuito profesional). Él acababa de tener su accidente y aun no éramos tan amigos. Estaba caminando por el hotel, se paró, me dio un abrazo y me dijo: “¡Cabrón, tu y yo vamos a hacer algo grande!”. Y esa espontaneidad es algo que me llenó mucho. Desde entonces, Orlando me sorprende todos los días. Es un privilegio convivir con él”, relató emocionado el mexicano, rival directo en la final.

Duque sí reconoció que el miedo nunca acabó de abandonarle del todo aunque, como no, aplicando también lectura positiva. “Sigo sintiéndolo. No tanto como la primera vez, que fue aterrador. En realidad me ayuda a concentrarme y despejar la mente. En estos clavados hay un gran trabajo de enfoque, visualización, respiración y relajación antes de cada salto”, explicó el caleño, quien potencia con la colaboración de un psicólogo esas capacidades.

Un mal ángulo o resbalón inoportuno puede resultar en graves consecuencias físicas para el atleta, que suele rondar velocidades cercanas a los 90 kilómetros en una caída de no más de tres segundos, con reducción instantánea en el impacto súbito con el agua.

La preparación minuciosa y disciplinada es necesaria para Duque, quien aseguró haber saltado incluso desde los 34 metros de altura en alguna ocasión y no tiene problemas en combinar su faceta de “showman” con el trabajo duro entre competencias veraniegas. En invierno, suele refugiarse en la calidez balsámica de las playas de Hawaii, donde reside desde hace 14 años.

Quizás sea posible verlo estos días gozando de la costa de Barcelona en sus horas libres, que piensa disfrutar para afrontar con máxima relajación la final del miércoles. Entre sus planes para el martes, comentó, estaba “disfrutar un espectáculo de flamenco”.

Pura vida, este Duque con ansias de grandeza.

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