Como delantero en mala racha, Murillo se va en blanco de Barcelona

[Este artículo fue editado y publicado en agosto  de 2013 por THE ASSOCIATED PRESS]

Por ALEX OLLER

BARCELONA, España (AP) – A pocos minutos de finalizar 26to la carrera preliminar de los 200 metros pecho en el mundial de natación el jueves, una clasificación que le dejaba fuera de la semifinal y cerraba en blanco su participación en el certamen, Jorge Murillo volvía a estar en remojo, junto a tantos otros nadadores, en la piscina de calentamiento adjunta al Palau Sant Jordi.

Apoyado sobre el borde de la pileta, el colombiano conversaba con otro eliminado, el venezolano Carlos Claverie, sobre el discurrir de la competencia mientras su entrenador, José Neber Arias, contemplaba la escena visiblemente contrariado.

“¿Qué pasó?”, le había preguntado instantes antes, nada más verlo salir exhausto de la piscina central, donde el oriundo de Antioquia registró un tiempo de 2:14:06, ampliamente inferior a las expectativas del preparador.

“No estoy para nada satisfecho. Habíamos trabajado muy duro y él tenía que lograr una marca sobre los 2:11. Su mejor tiempo está en 2:13:96 y no entiendo qué pasó: se encontraba bien, hizo el récord nacional en el 50 pecho y casi en el 100… pero es un chaval joven que todavía se asusta y es temeroso. Iba en la última serie y le pudo la ansiedad, pero él debe ser capaz de controlar este tipo de situaciones”, lamentó Arias después de que su pupilo se despidiera sin superar ninguna de las fases preliminares que disputó: tampoco el domingo en los 100 metros, en que acabó 26to, ni el martes en los 50, cuando fue 37mo.

A pesar de su bisoñez, con apenas 21 años cumplidos, Murillo no es ningún novato en el mundo de la natación, habiendo participado previamente de los mundiales de Shanghai 2011 y Roma 2009 y siendo plusmarquista de su país, donde se le considera sucesor de Pablo Restrepo.

“Tenemos que ir bajando tiempos. Para estar en la olimpiada necesitamos llegar a 2:10”, subrayó Arias, antes de enumerar las virtudes de su alumno, al que espera reconducir cuanto antes. “Es un tipo humilde, atento, muy piloso y trabajador, que ha sacrificado sus estudios por la natación. Por eso nos duele que los resultados no se den”, repitió.

Murillo anduvo a buen ritmo durante la primera parte de la prueba, pero se fundió en la segunda. “La carrera fue muy fuerte y exigente. Estuvimos cerca de mi mejor marca, pero son procesos. Los primeros 100 metros fueron un poco rápidos y, lamentablemente, sentí el desgaste al final”, resumió el antioqueño, quien se fue con mal sabor de boca de Barcelona pero sin dramatismo. “Me voy triste por no haber realizado dos marcas de las que quería. Pero suele pasar que uno viene mentalizado para unas pruebas y luego lo hace mejor en las que no lo espera: para mí fue en el primer día en los 100 metros, cuando baje mi propia marca. Hoy no fue el día”, concluyó el nadador, ávido consumidor literario, e igualmente desencantado con su última lectura de título altamente susceptible: “Las noches blancas”, de Fiodor Dostoyevski.

El joven al que apodan “La Trucha” en su país no siempre fue criatura marina, pues antes de la natación le dio al fútbol, y razonablemente bien, en las divisiones inferiores de Envigado, oficiando de delantero.

Quizás fuera en parte por ellos que se tomó con resignación su discreto desempeño en el mundial. Los goleadores de raza viven del gol y sufren en solitario las malas rachas, confiando siempre en que sean pasajeras.

 

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