Petrobras, el anillo al dedo del boxeo brasileño

[Este artículo fue editado y publicado en agosto de 2012 por THE ASSOCIATED PRESS]

Por ALEX OLLER

LONDRES (AP)  – Completado su último combate en los Juegos Olímpicos de Londres, una derrota el pasado viernes ante el puertorriqueño Jeyvier Cintrón  por 18-13, Juliao Henriques bajó del ring, tomó aire y anunció su voluntad de seguir boxeando a nivel amateur. Su objetivo, aparentemente, la próxima cita en Río de Janeiro 2016.

“Con la ayuda de Dios estaré en los Juegos de mi país”, suspiró.

La intención del púgil brasileño sonaría algo extraña a tenor de su apariencia física, que corresponde a la del cuarto boxeador con mayor edad de los 250 presentes en Londres. Con 30 años, Henriques destaca en una demográfica nutrida de veinteañeros. En su categoría de peso mosca, no hay rival que se le acerque a menos de seis años. Sin ir más lejos, Cintrón contaba apenas 17, siendo el segundo boxeador más joven de los Juegos.

Mientras la mayoría de sus imberbes colegas emigran con destino a las sustanciales bolsas que les ofrece el boxeo profesional una vez superada su primera experiencia olímpica, Henriques reiteraba su intención de seguir como amateur.

“Ahora han cambiado algunas reglas y puedes boxear hasta los 40 años, así que podría estar en Río”, reiteró.

De allí la pregunta: ¿Por qué no se plantea un boxeador treintañero, de origen humilde y con  considerables responsabilidades familiares, seguir la senda del dinero?

La respuesta llegó de boca del propio Henriques: “En Brasil los boxeadores contamos con el apoyo económico de (la empresa petrolera nacional) Petrobras y no necesitamos dar el salto a profesionales. Las cosas han mejorado mucho desde que nos apoyan y los resultados internacionales así lo demuestran”.

La teoría la había avanzado antes su compañero, Yamaguchi Falcao: “Vivimos mejor como olímpicos que como profesionales”, comentó tras su primera victoria olímpica.

Efectivamente, Brasil llegó a Londres con siete púgiles en categoría masculina y tres en boxeo femenil. La tercera representación más amplia junto con Rusia, Gran Bretaña y Kazajastán, sólo por detrás de Australia y Estados Unidos.

Everton Dos Santos lucía como campeón del mundo en ligero welter tras su oro en el pasado Mundial Aficionado de Bakú y, aunque Brasil no consiguió coronar a ningún púgil en los Juegos Panamericanos de Guadalajara, fue el segundo país con más preseas en boxeo (7) y tercero en el medallero general (141 medallas, con 48 oros).

El éxito tiene sus raíces en un proyecto de ayudas federales ideado por el ex presidente Lula Da Silva hace años con el objetivo de potenciar el deporte brasileño de cara a los Juegos de Río. Sus becas reparten pagas mensuales a atletas según tres categorías: estudiantil (unos 250 dólares al mes), nacional (450) e internacional (900).

Pero eso solo no basta para mantener a un deportista de elite alejado de los largos tentáculos del profesionalismo. El sustento actual de un boxeador como Henriques, por ejemplo, se alimenta también de los notables ingresos que le reporta Petrobras gracias a la ley de incentivar el deporte firmada en 2007, que permite que compañías privadas desvíen el  1% de su fiscalidad en beneficio del deporte olímpico.

La medida, criticada desde varios sectores sociales por considerarse una forma de patrocinio encubierto, ha permitido a Petrobras destinar importantes sumas de dinero para potenciar deportes como la esgrima, la halterofilia, el canotaje, el taekwondo y el boxeo.

La mejora económica ha significado un mundo de diferencia para púgiles como Henriques, que debe cuidar de su madre, esposa embarazada y hasta siete hermanos. “Puedo centrarme en el boxeo porque tengo más dinero, entrenadores, psicólogos, fisioterapeutas y, en caso de lesión, la rehabilitación es mejor”.

“Muchos profesionales no tienen eso”, señaló Falcao.

Matheus Alves, miembro del staff técnico, detalla que los boxeadores gozan de todo tipo de ventajas que, si bien no llegan al status económico de un futbolista, suponen una clara mejora sobre la clase media. “De la bolsa olímpica,  cobran unos 1,600 dólares al mes y, de Petrobras, otros 1,600. Además, tienen casa en Sao Paulo, donde está el centro de rendimiento del equipo, y  Petrobras les da una tarjeta de crédito con 800 dólares mensuales para comer. Más seguro médico y dental”.

Petrobras también reparte sus “becas” en cuatro niveles, siendo el menor de 500 dólares al mes; y el pago se ejecuta por vía del Instituto Passe de Magica que dirige la ex basquetbolística olímpica Magic Paula. “Así, todos saben de dónde viene el dinero y no hay corrupción”, argumenta Alves, quien destaca que “ahora viajamos más que antes y los chicos tienen muchos más combates. Algunos han gastado el pasaporte entero”. Aunque la presión es alta para obtener resultados, el entrenador señala que, en la cadena alimenticia del Comité Olímpico Brasileño, el boxeo anda por debajo de otros deportes como el Judo, “que gana cuatro veces más que nosotros”.

No hay un solo combate que haya escapado la supervisión del miembro del COB destacado en Londres, Julio Noronha, quien califica de “básica para mejorar el nivel” la ampliada experiencia internacional de los boxeadores y estipula el objetivo en Londres en “dos medallas, sin importar el color”. En cuanto a las críticas, opina que “siempre hay gente que se queja, pero invertir en el deporte de forma general ayuda a apartar a los niños de la calle”.

Joao Carlos nació en Guinea Bissau pero se formó en Cuba como entrenador hasta recalar en Brasil, donde tomó las riendas del equipo olímpico hace siete años. “El apoyo de Petrobras le ha venido como anillo al dedo al boxeo brasileño. Se ha mejorado muchísimo en todo: infraestructuras y servicios. Sin su apoyo no estaríamos donde estamos”, dice el preparador, quien asegura haber doblado su sueldo tras la intervención de la multinacional petrolera.

Según un estudio econométrico de investigación conjunta entre universidades españolas e inglesas publicado el pasado julio que tenía en consideración factores como el Producto Interior Bruto y el gasto público para el deporte, Brasil y Gran Bretaña se antojaban los países con mayores posibilidades de ver incrementado su medallero en Londres.

Noronha pone las expectativas para Río en boxeo en “bastantes más que dos medallas ”, aunque admite que el principal objetivo, evitar la fuga de talentos, está cubierto. “Hasta 2016, no tenemos miedo de que nadie se vaya”.

A fecha del sábado y tras las eliminaciones de Henriques y Dos Santos, Brasil mantiene a tres púgiles con opciones de subir al podio.

Pero si Henriques quiere volver a representar a su país en 2016, sabe que necesitará algo más que fondos públicos y la mencionada intervención divina, como él mismo reconoció al ser inquirido sobre la posibilidad de seguir como amateur sin el sustento económico de Petrobras: “Imposible”, zanjó.

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