Pellegrini y Málaga reflotan en la Costa del Sol

[Este artículo fue editado y publicado en octubre de 2012 por THE ASSOCIATED PRESS]

Por ALEX OLLER

BARCELONA (AP) – “Si hay que vender jugadores, que se vendan y empezamos de cero”, zanjó el pasado agosto Weligton, titular habitual en el Málaga durante la temporada 2011-2012.

El central brasileño venía de vivir una campaña de ensueño con el apodado “Euromálaga”, pues el equipo de la Costa del Sol española había acabado clasificado en el cuarto lugar que le daba boleto para disputar la Liga de Campeones por primera vez en su historia.

Era solo la segunda vez que el club andaluz jugaría competición continental, pues en 2002 alcanzó la Copa de la UEFA de forma indirecta. Pero el hecho de acabar el curso sólo por detrás del Valencia y los todopoderosos Real Madrid y Barcelona era ya todo un hito para el Málaga, cuyo éxito repentino obedecía por entonces a dos nombres y apellidos: Abdullah Al-Thani y Manuel Pellegrini.

El primero es el del todavía presidente del club, un jeque catarí que invirtió abundantemente en la Costa del Sol y se animó en junio de 2010 a comprar las acciones del Málaga, entonces económicamente malherido y necesitado de  flujo financiero para renovar el proyecto de Fernando Sanz, su joven mandatario.

Sanz, futbolista retirado e hijo del ex presidente del Real Madrid Lorenzo Sanz, vendió sus acciones al miembro de la familia real catarí, quien también tenía en proyecto la construcción de una marina en la lujosa Marbella, con la esperanza de que el Málaga repitiera un éxito similar al del Deportivo La Coruña en la década de los noventa: pasar de ser un equipo “ascensor” entre la segunda y primera división a tocar la élite, tanto en España como en Europa.

El segundo nombre clave pertenece al entrenador chileno que destacó en Argentina con San Lorenzo y River Plate, confirmó su gran nivel en el Villarreal y vio frustradas sus aspiraciones de triunfar en un grande como el Madrid, donde apenas duró una temporada a pesar de sumar 96 puntos, entonces récord del club.

Repescado la pasada campaña por el Málaga, Pellegrini se encontró un club hecho a su medida: partía de cero, contaba con la prolífera cantera andaluza y abundante dinero para fichar. Repitiendo el modelo del Manchester City inglés, Al-Thani echó la casa por la ventana y reclutó a futbolistas de primer nivel como los españoles Santi Cazorla, Isco Alarcón y Joaquín Sánchez, el francés Jeremy Toulalan o el holandés Ruud Van Nistelrooy.

De ellos, solo permanecen Toulalan, Joaquín e Isco en la actual campaña.

La hinchada malacitana tuvo un brusco despertar del sueño de hadas que fue el pasado curso futbolístico, en que la realidad fue menos idílica de lo aparentado. El retraso de pagos a futbolistas y empleados provocó la dimisión del entonces director deportivo Fernando Hierro tras once meses en el puesto y resultó en una purga veraniega que se cobró las salidas de sus dos máximos artilleros, Cazorla y el venezolano Salomón Rondón, cuando Al-Thani dio la orden de generar ingresos con la venta de futbolistas.

El rebajado potencial deportivo hizo presagiar lo peor en una entidad acostumbrada a las decepciones y que incluso debió refundarse a lo largo de su historia, con varios cambios de nombre.

Pero el mando firme en la tormenta de Pellegrini, hombre calificado como “humilde, sencillo y entregado al fútbol” a su paso por Villarreal y Madrid, ha permitido al equipo reflotar en una temporada histórica, en que se juega el ser o no ser entre los grandes del Viejo Continente.

Ayudado por Isco, quien ha tomado el relevo de Cazorla como jugador-bandera, el chileno ha conseguido mantener el esqueleto del equipo que encandiló a la afición andaluza la pasada campaña. Weligton y el argentino Martin Demichelis siguen en la zaga, Joaquín goza una segunda juventud en la banda y jóvenes como Francisco Portillo han acompañado dando un paso al frente en ataque.

Sin apenas queja o reclamo, Pellegrini optó por el liderato silencioso que algunos sectores tanto criticaron en Madrid; y ha sacado todo el juego posible a un plantel que se reforzó a última hora con veteranos como el argentino Javier Saviola y el paraguayo Roque Santa Cruz.

“Me cayó mal el fichaje de Saviola, porque andaba desaparecido y no le veía mucho sentido, pero hay que reconocer que está jugando a un gran nivel y Santa Cruz es muy buen futbolista”, concede desde su residencia en Córdoba (Argentina) su compatriota Sebastián Viberti, leyenda malaguista tras su paso por el club en la década de los años 70. “La mano de Pellegrini se nota. Es un hombre que conoce el fútbol a fondo, un profesional correctísimo y un gran ejemplo más allá de la cancha porque no es agrandado. Con dos o tres retoques ha montado un equipo prolijo y corto a la vez, que trata bien el balón, y eso es muy escaso en los tiempos que corren. La ciudad, alegre y con buen clima, le va como anillo al dedo”.

Clasificado en tercer lugar y victorioso en la Champions, el conjunto “boquerón” sigue la senda exitosa pese a sufrir su primer revés la pasada fecha en cancha del Atlético de Madrid. Su fútbol incluso parece más asentado que hace un año, cuando en ocasiones dependía en exceso de la inspiración de Cazorla, y se asemeja más al juego coral que practicó el Villarreal de Pellegrini a mediados de la pasada década.

Con la reducción de más de la mitad del antiguo presupuesto de 150 millones de euros, Pellegrini regresa en parte a la fórmula del éxito en Villarreal: un equipo que revaloriza futbolistas veteranos como Saviola y saca provecho de su cantera.

“Con Pellegrini hablamos más bien poco pero nos entendemos muy bien. El me deja hacer mi trabajo y se limita a llamar a los futbolistas cuando los ve preparados, como con Portillo”, explica el director de la “Academia”, José Manuel Casanova, quien se decantó por el proyecto malacitano tras abandonar el Espanyol “porqué buscábamos crear una escuela de élite, con nueva ciudad deportiva, y me atrajo el talento y la creatividad propia del futbolista andaluz”.

La cantera que nutre al equipo de Pellegrini se alimenta a su vez en un 85% de producto autóctono, aunque el camerunés Fabrice Olinga hiciera historia en el inicio del campeonato, cuando se convirtió en el futbolista más joven en anotar un gol en la primera división con apenas 16 años.

Al darle la alternativa, Pellegrini demostró que no le tiembla el pulso a la hora de jugársela con los jóvenes, pero tampoco de sentarlos para seguir su proceso de maduración. Olinga ha disputado solo 46 minutos desde entonces, mientras Saviola suma 290 y dos goles en ese tramo.

Son dos de las caras de un proyecto ambivalente en lo económico pero firme en lo deportivo gracias, principalmente, al hombre que maneja el timón y que, junto a su equipo, reflota en la Costa del Sol.

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